USB en Breve
   
  Más de 835 millones de bolívares requiere la USB para cumplir sus metas en 2011

  DST trabaja en el desarrollo de un campus inalámbrico

  VI Encuentro de Saberes será el 26 y 27 de octubre

  USB y Teikoku Oil de Venezuela prorrogan convenio que beneficia a estudiantes de intercambio

  USB ofrece diplomado en Gerencia integral de franquicias

  Vivenciales en la Sede del Litoral iniciarán el 13 de septiembre


Soledad Bravo emocionó a la Simón
 




16-07-07.- La extraordinaria voz de Soledad Bravo emocionó a la comunidad uesebista y a todos quienes se acercaron hasta el campus de Sartenejas para gozar con su canto el pasado viernes por la tarde.

El anfiteatro del Conjunto de Auditorios, epicentro de los debates políticos en los últimos meses, fue el escenario donde una vez más quedó demostrado que la música une a la gente. Sin distinción de edad, nivel académico, nacionalidad, grado de escalafón o color de camisa, los presentes bailaron cuando había que bailar y cantaron con Soledad canciones profundamente conocidas y sentidas por gran parte de los venezolanos.

Con “El elegido”, una Soledad Bravo con lentes oscuros para protegerse del fuerte sol que inundaba el valle de Sartenejas, dio inicio al concierto. Siguieron, entre otras, “De que callada manera”, “Todo a pulmón”, “Ojos malignos”, “Unicornio azul”, “Para vivir”, “Yolanda”, “Coquivacoa” y “Me gustan los estudiantes”. Esta última con la letra algo modificada: astronomía por autonomía, para mayor goce del público estudiantil.

Algunos estudiantes, aprovechando una pausa entre canción y canción, desplegaron una pancarta amarilla con la palabra autonomía, otra que tenía escrito libertad y la bandera de Venezuela. El público acompañó con aplausos y los respectivos gritos de “libertad” y “autonomía”.

La interpretación de “Ojalá” marcó el primer cierre del concierto de Soledad Bravo y sus músicos. El rector Benjamín Scharifker y la vicerrectora académica Aura López, aprovecharon para entregarle cuarenta rosas, por sus cuarenta años de vida artística y como agradecimiento por cantar en las cuatro décadas de la Simón Bolívar. Una voz osada salida del público gritó en el momento del obsequio “¡cuarenta canciones!” La gente quería más y fue complacida con “Son desangrado” y “Gracias a la vida”, que Soledad dedicó “a los que se fueron, a los que ya no están y a los que están presos para que no pierdan la esperanza”.

El cierre, ahora sí definitivo, fue con la interpretación, una vez más, de “Me gustan los estudiantes”.